11 años de Cine 9009 en línea.

El próximo 19 de febrero de 2017, Cine 9009 cumplirá once años en línea. Sí, jodíos, cuéntenlos, once en total desde su inauguración en el ya lejano 2006. Y para celebrar, estamos embarcados en una minimaratón de posteos. De manera que entre el domingo 12 y el domingo 19 del febrero que ya mencionamos, habrá un posteo nuevo con una peli nueva cada día, en donde aprovecharemos de repasar algunas que vimos en el cine, y que por un motivo u otro no acabaron publicadas en su día. Y a no quejarse de que llegó demasiado tarde, que ya no las podemos ver en el cine y otras cosas. También está el cable, el streaming, los DVDs para los cuatro gatos que todavía los compran, y... er... well... medios menos legales para conseguírselas. Además, si fuera por eso, no habría posteado pelis de cine mudo que se estrenaron hace sus buenos 90 o 100 años atrás. De manera que... disfruten, y saludos para todo el mundo (eeeeeexcepto para ese perejil de allá... sí, tú, a tí te hablo... el de la IP chistosa... te reconozco, eres el imbécil que no apagó el smartphone el otro día en el cine. Cretino. Pero para el resto, saludos).

miércoles, 13 de septiembre de 2006

"Vuelo 93" (2006)


-- "United 93". Francia / Inglaterra / Estados Unidos. Año 2006.
-- Dirección: Paul Greengrass.
-- Actuación: Christian Clemenson, Trish Gates, Polly Adams, Cheyenne Jackson, Opal Alladin, Gary Commock, Nancy McDoniel, David Alan Basche, Richard Bekins, Susan Blommaert, Ray Charleson, Liza Colón-Zayas.
-- Guión: Paul Greengrass.
-- Banda Sonora: John Powell.

-- "Vuelo 93" en IMDb.
-- "Vuelo 93" en la Wikipedia en inglés.

¿DE QUÉ SE TRATA?

Cae la noche sobre los Estados Unidos. Un grupo de musulmanes practica sus rituales sagrados, preparándose para el día siguiente. En ese día, todo comienza con relativa normalidad. Los aviones arriban y despegan. Los pasajeros abordan sus respectivos vuelos. Entre ellos, gente arábiga hace lo propio. Los controladores de vuelo van guiando a los aviones hacia las salidas, como todos los días, mientras las azafatas atienden con cortesía de rutina a sus pasajeros. Los tripulantes de las aeronaves hacen entre sí los comentarios baladíes de todos los días. De pronto, algo comienza a ir mal. Un vuelo aparece desviándose en las pantallas de radar. El Vuelo 93 de United Airlines, mientras tanto, no ha despegado todavía: se encuentra en la cola de una quincena de aviones esperando su propio turno en un congestionado aeropuerto. Mientras tanto, muy lejos de allí, comienzan a llegar noticias confusas. Hay una explosión en la Torre Norte del World Trade Center. Se difunde la especie de que una avioneta se ha estrellado. Desaparece un segundo avión. Y un tercero. Y un cuarto. Surge la alarma: quizás están haciendo frente a una serie de secuestros terroristas. ¿Terroristas? ¡Eso es imposible! ¡No ha ocurrido por lo menos en una década! Pero pasan cosas raras. Como que los terroristas no han pedido rescate. Como que un enorme avión se estrella contra la torre sur del World Trade Center, y poco después las dos Torres Gemelas se desploman. ¡Los terroristas están usando los aviones como arietes! ¡Ahora es el turno del Pentágono! Mientras tanto, el Vuelo 93 es secuestrado por un tipo armado con una bomba. Los pasajeros, hablando por celular, se enteran de las confusas nuevas allá afuera: las Torres Gemelas han sido atacadas. El Vuelo 93 se desvía. ¿Será también usado como blanco? Los pasajeros no esperarán a averiguarlo. La única salida posible es fraguar la rebelión. Ahora, de la lucha que emprendan los pasajeros del Vuelo 93 dependen no sólo sus propias vidas, sino además aquellas que estén presentes en algún posible blanco terrorista del más dantesco ataque que Estados Unidos ha vivido en territorio propio en casi 200 años.

EL ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS.

Los '90s fueron una buena década para los Estados Unidos. La Unión Soviética se había desplomado, los chinos tenían que virar hacia el capitalismo, y Europa... bueno, Europa no pesa desde la Segunda Guerra Mundial, y quizás antes. Se dieron el lujo de cambiar entonces a su Presidente George Bush, antiguo director de la CIA, por Bill Clinton, el saxofonista del pene travieso. Todo eso se fue al demonio después del 2001, cuando un multimillonario árabe, Osama bin Laden, planificó un satánico atentado terrorista, desplomando las Torres Gemelas y quebrando incluso al Pentágono. Este evento fue traumático, porque ni Pearl Harbor fue tan doloroso: después de todo, aquello otro había ocurrido en unas islitas sumamente lejanas en el Océano Pacífico. A la larga el cine siempre se hace cargo de estas cosas, pero tomen nota: el primer filme sobre Vietnam ("El francotirador") salió apenas tres años después de la caída de Saigón, pero el primer filme sobre las Torres Gemelas tardó cinco en cocinarse, toda una eternidad en la era de Internet. Pero más tarde o más temprano, alguien tenía que contar la historia.

¿POR QUÉ VERLA?

-- Es el primer filme de gran calado sobre el ataque contra las Torres Gemelas, y esto le asigna un valor histórico.

-- Es un filme neutro, que se limita a contar una historia y punto. No cae en ningún minuto en el tono apologético sobre "aquellos hombres y mujeres, en la hora de la adversidad, unieron sus hombros e hicieron frente común en contra de los diabólicos villanos que...". La historia en sí misma tiene algo de eso, pero la película deja bien en claro que los pasajeros del Vuelo 93 no eran héroes, superhombres o Rambos, peleando por la libertad, la justicia y el american way of life, sino simples seres humanos, mortales y corrientes, que en una situación desesperada se limitaron a defender sus vidas con todo lo que tenían a la mano. Los musulmanes, por una vez, no son los villanos de la historia, sino otros seres humanos que están embarcados en su propia cruzada, y por tanto, no son los villanos sin rostro, ni tampoco se cae en la trampa de justificarlos o demonizarlos. Lo que por supuesto es una debilidad latente, porque el conflicto de fondo lo entendemos bien hoy en día, pero ¿quién dice que un espectador en 50 años más comprenda las sutilezas de la situación que llevó al 9/11?

-- El tono del filme es objetivo, casi documental. No aparecen dramatizaciones mostrando a algún personaje principal que sea el ancla emocional entre el espectador y la historia. El relato salta de lugar en lugar casi sin pausa, mostrando con el hilo conductor del Vuelo 93, un amplio espectro de situaciones, incluyendo lo que ocurre entre los controladores de vuelo, las oficinas federales y los altos mandos militares. No sabemos más ni menos que ellos: descubrimos el horror a medida que ellos mismos lo hacen, cuando poco a poco se despejan las tinieblas de la incertidumbre que ellos mismos vivieron (por supuesto que sabemos por anticipado el resultado final del filme, pero la película no apuesta a mostrarnos más de lo que ningún personaje debería saber). Este intento de hacer una crónica fidedigna, más que una historia seminovelada, cuenta como lo mejor del filme.

-- Algo propio de la época. Este filme es deudor directo de la era del reality show. Es un reality show sobre las Torres Gemelas, sin morbo ni desplantes, pero reality show a fin de cuentas.

IDEAL PARA: Ver en un par de horas una crónica del 9/11, contada con verismo extremo y sin caer en los americanismos chovinistas de costumbre.

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